El vino tinto con certificación de Comercio Justo que busca rescatar la uva país en #Chile

Reserva de Pueblo - Miguel Torres

La Viña Miguel Torres, que trabaja bajo los criterios y estándares de Comercio Justo, acaba de lanzar en Chile, el vino “Reserva de Pueblo”, como una alternativa de rescate y puesta en valor de la antigua Cepa País, que esta en riesgo de desaparecer.  En esta nota, pequeños productores de Cauquenes, en la Región del Maule, cuentan como les cambio la vida al sumarse a este proyecto, con base en Comercio Justo ! Una iniciativa que conjuga el trabajo serio y respetuoso en Comercio Justo, hacia y en colaboración con pequeños productoes y el rescate de especies en peligro, como es el caso de la Uva País ! Bien por Miguel Torres, Bien por la expansion del Comercio Justo en Chile !

Su nombre es “Reserva de Pueblo” y fue recién lanzado en Chile por la Viña Miguel Torres. Surge como una alternativa para esta antigua cepa que está en riesgo de desaparecer. Pequeños productores de Cauquenes, en la Región de Maule, cuentan cómo les cambió la vida sumarse al proyecto.

A 22 kilómetros de Cauquenes, en el corazón del Maule, Ana Luisa Alegría tiene su viña. Es un paño de 10 hectáreas que heredó de su padre, donde cultivan hace más de 80 años uva país, esa que es propia de Chile, que crece sin cuidados y con la que se hacían vinos desde antes que avanzaran las cepas en la industria local.

Pese al carácter patrimonial, siempre ha sido mirada en menos. Por lo mismo, usualmente pagan por ellas precios que, con el ingreso de cada vez más variedades y cambios en el manejo de las viñas, han venido cayendo. Esto ha obligado a muchos productores a arrancar las parras para cultivar otro producto o fruta más rentable.

De hecho, hace poco más de un año, Ana Luisa pensó en arrancarlas: “Estaba desilusionada como para continuar trabajándola, porque con lo que te dan solo cubres costos. Es la niña fea, como le dicen”.

Eso es lo que tiene a las cerca de 7 mil hectáreas que quedan con ella en peligro de desaparecer. El precio que se paga esta temporada por esta uva no supera los $100 por kilo (aunque en ciertas temporadas ha rondado los $50).

Mientras Ana Luisa resolvía si erradicar o no el viñedo, le hicieron una oferta que no pudo rechazar: la Viña Miguel Torres Chile estaba interesada en sus uvas para producir un vino de origen. En realidad, fueron 40 familias, productores Indap, las que se asociaron en el proyecto.

Tras dos años, Miguel Torres  Maczassek, actual director del grupo, lanzó en Curicó tres mil cajas de “Reserva de Pueblo”, que se venderá a $6.990 cada botella. Para producirlas compraron cerca de 36 mil kilos de uva país.

Por cada kilo de uva, los pequeños productores que participan en el proyecto recibieron cerca de $200. Además, como el grupo Torres trabaja con certificación de “Comercio Justo”, que implica ofrecer fórmulas que le permitan al agricultor salir adelante y, considerar además un retorno de lo que se vende de entre un 5% y 10% para que desarrollen proyectos para la comunidad, como escuelas o contratar médicos.

Botella Miguel Torres“Ahora dan ganas de echarle para adelante, porque se le está tomando valor a algo muy antiguo, que tiene su historia. Es un estímulo que nos mantiene en pie, porque sabemos que nos van a mirar los cultivos y yo quiero que estén bonitos y tener la mejor fruta”, dice Ana Luisa. Añade que incluso le alcanza para mejorar la infraestructura de su viña.

Rogelio Verdugo, quien cultiva seis hectáreas “de toda la vida”, coincide: “Es muy ventajoso que se puedan conseguir mejores precios, porque es más negocio para nosotros como pequeños. Para mí ha sido bueno tener esta estabilidad y seguridad de precio”.

Recuperar el origen

Los productores no solo ganan más, sino que están trabajando la viña de una forma distinta y, de paso, están recuperando  una cepa que es parte de la historia agrícola del país.

“La variedad país ha sido maltratada, y nuestra aproximación es buscar su belleza, porque puede dar una fruta muy fresca, con una confitura muy interesante, y algo clave es que produce vinos con poco alcohol, que se buscan cada vez más”, cuenta Torres.

Por su rusticidad esa uva tiene, además, otras ventajas, especialmente considerando los vaivenes que vive el clima en los temas como las lluvias. Una de ellas es que esta uva no requiere irrigación, porque tienen raíces muy profundas.

 “Solo se alimenta de lo que le da la naturaleza, es una especie muy noble que se debe saber aprovechar”, dice Rodemedil Ávila, presidente del la asociación de productores y dueño de cuatro hectáreas en Cauquenes.

Una de las características de este nuevo vino tinto -de color rubí intenso, olor a ciruelas y con solo 12° de alcohol- es su elaboración.

Está hecho en base a una fermentación llamada maceración carbónica, es decir, las uvas entran enteras dentro de una tina de acero inoxidable y fermentan por dentro sin que se rompan, lo que produce vinos más afrutados y perfumados.

“El método manual es el más indicado para la uva país, porque esta variedad tiene características rústicas y para darle elegancia es necesario un método muy suave. Por eso se vendimia a mano”, explica Torres.

Escogieron la zona de Cauquenes porque necesitaban frutos maduros y con azúcares marcados, propios de esa zona.

Espumante: su primer éxito

Claro que para Torres esta no es su primera experiencia con uva país. De hecho, su primer proyecto con esta cepa fue la elaboración de un espumante -Santa Digna Estelado-, iniciativa que surgió a partir de una propuesta de Mariano Fernández , ex embajador de Chile en Londres y en Estados Unidos, que en 2009 ganó el Premio a la Innovación Revista del Campo-FIA y que viene creciendo en forma importante. En 2011 debutaron en el mercado con solo mil cajas de espumante,  este año ya van en 20 mil y para 2020 esperan bordear las 50 mil.

Sobre el estelado, Torres dice que su principal mercado es Chile, “porque hay muchísimos consumidores que lo han tomado como un producto patriótico, que recupera las raíces chilenas”. Aunque en el extranjero su éxito no es menor, pues ha logrado conquistar 30 países, algunos tan distantes como Inglaterra y Japón.

Reconoce que el éxito que tuvieron con el espumante influyó directamente en el proyecto del vino.

Sin embargo, el proceso y el origen de la uva, eso sí, son opuestos. Mientras para el espumante ocupan uvas más verdes y prepondera la segunda fermentación en botella, para el vino requieren racimos más dulces y maduros. Y en eso han trabajado directo con los productores.

“Nosotros les decimos qué día deben cosechar. A veces se ha requerido formación, porque muchos estaban acostumbrados a vendimiar muy tarde, para tener mucha azúcar, pero se perdía toda la acidez y la calidad, así que hemos adelantado el proceso”, explica Torres.

3 mil

cajas es la primera tirada del vino. Cada botella se venderá a $6.990.

 El 2015 podría haber noticias de “Empedrado”

Uno de los proyectos más ambiciosos que el grupo Torres ha desarrollado en Chile es el de Empedrado, en el Maule. Consiste en una viña plantada en terrazas de piedra laja, terreno que se asocia a los vinos más finos del mundo. Y este año, después de una década de testeos, el proyecto dio luz verde.

“Hemos probado con muchas variedades, pero la que ha estado funcionando mejor es la pinot noir, por el clima frío. Todo apunta a que a finales de 2014 o principios del 2015 podríamos lanzar el primer vino de Empedrado”, cuenta Miguel Torres hijo.

Si bien el terreno está compuesto por 400 hectáreas, hay plantadas solo 25. “El plan de la viña es elaborar en ese lugar un vino ícono y premium”, detalla.

“Si nada falla, la primera cosecha comercial será la de 2012, que ya la hicimos, ya fermentó, pero el pinot noir es una variedad que con el tiempo se va haciendo más expresiva. Así que preferimos que esté un tiempo más en botella, para que muestre su verdadero potencial”, concluye Torres.

Fuente: Revista del Campo El Mercurio, Florencia Polanco.